Todo empezó con un café

Mientras disfrutaba un café del día para comenzar una larga semana, tuve uno de esos  momentos de reflexión de la vida, en donde uno comienza a cuestionarse si lo que hace en el día a día es lo que uno quisiera hacer por siempre, y recordaba la pregunta a la que seguramente más de uno nos hemos enfrentado durante una entrevista laboral, “¿Cómo te ves en 10 años? “,  me quedé pensando en cuál sería mi respuesta en ese momento y eso puso una serie aún más grande de interrogantes sobre la mesa, ¿qué es lo que yo estoy haciendo hoy para poder lograrlo?

Se preguntarán qué fue lo que pensaba en ese momento,  la respuesta fue: en 10 años quiero tener mi propio negocio, quiero ser independiente  para tener momentos para mí, para mi familia y tener la libertad de dirigir a mi empresa de acuerdo a mi visión.

Segunda pregunta, ¿qué es lo que estoy haciendo hoy para lograrlo? Ese fue el momento en que me asusté. Sí, me asusté y mucho, porque descubrí que llevaba varios años con una carrera profesional trabajando en empresas del sector privado, y que en realidad no estaba haciendo NADA para lograr aquella visión de mi vida profesional en 10 años. ¿En qué momento dejé pasar tanto tiempo? ¿En qué momento me olvidé de a dónde quiero llegar?

Pero esos no fueron los únicos miedos,  ni los más grandes, el más preocupante fue ¿qué idea podría convertir en negocio? Puede que tuviera muchas ideas,  pero todas ellas muy generales,  nunca realmente había analizado qué potencial de negocio podrían tener. Y dejando de lado de que en efecto alguna de las ideas tuviera un gran potencial de negocio, quedaba lo más tangible ¿cómo le hago si nunca he hecho algo así y no tengo idea de por dónde empezar? En ese momento aún más miedo y ansiedad me dio.

Porque no saber siempre da miedo, porque saber también da miedo por los riesgos que implica iniciar de cero cualquier cosa, pero al final si tenemos una visión, tenemos las ganas y el empuje no hay nada que pueda interponerse en el camino. También es importante saber que no estamos solos, hay muchas personas en nuestra situación y que entre todos podemos apoyarnos en el camino, el primer paso está en tomar la decisión de hacerlo, el cómo se puede ir descubriendo poco a poco, la clave es comenzar a navegar el ecosistema.

Así fue como entre sorbo y sorbo de café comenzó a maquinarse un plan, un plan que implicaría una gran aventura llena de dragones y caballeros con la espada desenvainada. Sí, porque emprender, es una gran aventura.

TFA

Autor: Gisela Calderón

Apasionada de empoderar a las personas para alcanzar sus metas. MBA Consultora Sr. en Propulso Consulting, con 8 años de experiencia en diversas industrias.

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